El increíble método Brainspotting para problemas de rendimiento en deportistas

Brainspotting para deportistas. Marian Galera
Seguramente jamás hayas oído hablar de la terapia Brainspotting, ya que fue descubierta tan sólo en 2003 por el psicoterapeuta David Grand cuando trataba de eliminar el bloqueo que le impedía hacer el triple salto a una atleta profesional de patinaje sobre hielo. Esta técnica es increíblemente efectiva para eliminar los llamados problemas de rendimiento deportivo repetitivo que causan ansiedad, miedo y bloqueo en los deportistas.

Brainspotting es una técnica neurobiológica que conecta las reacciones emocionales y físicas que el deportista experimenta en la actualidad con eventos traumáticos vividos en el pasado. Entendemos por trauma cualquier experiencia que para el deportista fue dolorosa a nivel físico o emocional y que no fue capaz de afrontar y digerir adecuadamente. Estas experiencias traumáticas quedan registradas en el cuerpo y cerebro en el mismo formato que fueron originalmente vividas, trastocando el rendimiento sin que se sea consciente de ello. La acumulación gradual de estos traumas origina los llamados problemas de rendimiento deportivo repetitivo que causan ansiedad, miedos, bloqueos, angustia y desánimo en los deportistas (Grand y Goldberg, 2011). Las experiencias traumáticas pueden ser de tres tipos: físicas, emocionales o extradeportivas.

En cuanto a los traumas físicos podríamos encontrarnos con lesiones físicas alarmantes, graves o dolorosas, caídas, colisiones, entradas por sorpresa, esguinces, huesos rotos, desgarros musculares, accidentes o intervenciones quirúrgicas. Las experiencias no tienen por qué haber sido muy aparatosas y tampoco tienen que haber sido vividas en primera persona, ya que el hecho de ver a otro lesionarse también puede tener efectos traumáticos en el deportista. Incluso, se debe tener en cuenta que una lesión deportiva es a la vez un trauma físico y emocional.

Entre los traumas emocionales está cometer un error que conlleve una gran pérdida de resultados deportivos, vergüenza y humillación del público, entrenador, compañeros o padres, lidiar con un entrenador irascible, criticón o agresivo, expectativas de deportistas, entrenadores o padres (que provocan los tengo que, debo, hay que, y si…), castigos severos, amenazas de no seguir compitiendo, choking (caída del rendimiento deportivo por presión), obligación de entrenar sin prestar atención al intenso dolor o miedo…

Por último, también podríamos encontrar traumas de contextos extradeportivos que perjudican el rendimiento deportivo actual como enfermedades de seres queridos, muertes, peleas de progenitores, divorcios, rupturas amorosas, accidentes, operaciones….

Todos, ante una amenaza física o emocional, tenemos tres tipos de respuestas: lucha, huida o parálisis. Para entenderlo, si en la sala en la que nos encontramos entrara un león, ¿qué haríamos? Muy probablemente nuestra primera reacción sería tratar de huir. Si esto no fuera posible, intentaríamos luchar. Y como última opción, entraríamos en un estado de parálisis, de congelación corporal y mental, para tratar de sufrir menos si la presa definitivamente nos atrapa.

En nuestro día a día ocurre lo mismo, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Mediante la hipervigilancia, los “¿y si…?” y las respuestas de sobresalto exageradas, activamos respuestas de lucha o huida. Pero cuando hay un trauma, pasamos directamente a la parálisis, con síntomas como pánico, frustración, flasbacks, evitación y disociación (mente en blanco, entumecimiento, perdidas funcionales, sensación de extrañeza y abandono del propio cuerpo). Y se quiere abandonar o dejar de realizar esa acción concreta para dejar de sufrir.

En el momento que vamos a realizar una acción y sentimos ansiedad, tensión muscular, negatividad, dudas… esto son los síntomas conscientes de traumas inconscientes, ya que, si se presta atención a la situación presente no hay una amenaza real. Por ejemplo, cuando un jugador de fútbol se muestra incapaz de lanzar un penalti. Lo que indica que los síntomas vienen de experiencias pasadas.

Estos deportistas dejan de confiar en su instinto, ya no entran en el estado de flow que les permite obtener su mejor rendimiento. Empiezan a hacer conscientes ejercicios que ya tenían automatizados y sobreanalizan para mejorar la situación, por lo que paradójicamente ocurre lo contrario de lo que buscan.

Los problemas de rendimiento deportivo repetitivo no aparecen porque sí o, como normalmente se cree, por problemas recientes relacionados directamente con el bajo rendimiento (aunque a veces pueda serlo). La aparición de un problema de rendimiento deportivo repetitivo se da cuando la gota colma el vaso, ya sea por una nueva lesión, un bajo rendimiento deportivo prolongado o una experiencia emocionalmente dolorosa, en el contexto deportivo o extradeportivo, por lo que inunda la experiencia consciente. Para explicarlo mejor, David Grand, utiliza la metáfora de un árbol caído. Un árbol se cae porque durante meses y años se va debilitando por fuerzas internas (enfermedades, plagas) y fuerzas externas (fenómenos meteorológicos). El momento en el que cae por un día tormentoso no es sólo por la fuerza del viento, también han contribuido otros fenómenos invisibles ante los ojos de cualquiera.

Olvidar conscientemente un episodio o restarle importancia, no significa que el cuerpo no lo recuerde. Si no, ¿por qué cuando pensamos por un momento en ese determinado asunto que nos activa sentimos dolor en alguna parte de nuestro cuerpo (pecho, cuello, hombros…)? Esto indica que hay una conexión cerebro-cuerpo, donde nuestro cuerpo es aún capaz de recordar que ahí ocurrió algo que debemos atender.

Yips en golf, temor al amarillo en arco y tiro deportivo, la maldición del trampolín en gimnasia de trampolín… en cada deporte hay un término para describir esta epidemia silenciosa que a veces llevan a deportistas a abandonar definitivamente su deporte. Estos son problemas inconscientes, donde la persona no sabe establecer el vínculo entre sus dificultades y traumas, por lo que las estrategias conscientes no funcionan. Las técnicas cognitivas solo alivian parcial y temporalmente, pero no van a la raíz del problema, por lo que las dificultades de rendimiento perduran o reaparecen. Cuando el deportista asustado y bloqueado entra en acción por mucho que recurra a pensamientos positivos o razonamiento lógico no logrará vencer a la respuesta de lucha, huida o parálisis. Tras el monólogo interior negativo hay una percepción de amenaza a la integridad de la persona, por lo que de nada sirve hablar en positivo cuando te sientes como si estuvieras plantado en medio de la vía viendo cómo se acerca el tren. 

¿Cómo funciona este método?

El método de Brainspotting se centra en buscar un punto cerebral (brainspot) mediante la posición ocular y desde aquí se accede a la conexión con el circuito de neuronas donde se guarda la información de las experiencias traumáticas no conscientes y no integradas del deportista. Mediante un procesamiento de Mindfulness se da espacio a las imágenes, emociones y sensaciones corporales que el cerebro profundo trae, liberando las experiencias relacionadas con el evento traumático que quedaron congelados en el cuerpo y cerebro de la persona. El cerebro trabaja por sí solo, autocurándose y eliminando las semillas invisibles que dan lugar a problemas de rendimiento repetitivos. Dando lugar a un procesamiento fisiológico (temblores, sacudida de ojos, inspiraciones profundas, tragar saliva con fuerza…) con repercusiones psicológicas (autoconciencia, liberación y reorganización mental).

Siempre se ha dicho que “los ojos son el espejo del alma” pero con Brainspotting se ha descubierto que también son el espejo del cerebro y del cuerpo.

Parece magia, pero es ciencia.

Referencias Bibliográficas

Bazuro R., Clark J., Cragin K., Mattioli C., Morris R., Roberto A., Schmidt B., Viadero J. y Wruck J. (2016). Report of Findings from the Community Survey September  http://www.nshcf.org/wp-content/uploads/2016/09/2016-NSHCF-Community-Assessment-Report.pdf

Grand, D. y Goldberg, A. (2015) Así es tu cerebro cuando haces deporte. Cómo vencer para siempre los bloqueos, el desánimo y la ansiedad. Barcelona: Eleftheria.

Salvador, M.C. (2016). Más allá del yo. Encontrar nuestra esencia en la curación del trauma. Barcelona: Eleftheria.

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