La historia del martillo

Un hombre quiere colgar un cuadro. Tiene un clavo, pero le falta el martillo. Sabe que el vecino tiene uno, de modo que decide pedirle al vecino que le preste su martillo. Pero le asalta una duda:

“¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó como distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que una excusa y el hombre tiene algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no he hecho nada. Algo se le habrá metido en la cabeza. Si
alguien me pidiese cualquier herramienta yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y seguro que se piensa que dependo de él. Y todo porque tiene un martillo. Desde luego, es el colmo.”

De modo que el hombre sale precipitadamente hacia la casa del vecino. Toca el timbre. Se abre la puerta y antes de que el vecino tenga tiempo de decir “buenos días”, el hombre le grita furioso:

 “¿Sabe lo que le digo? ¡Que se puede usted quedar con su martillo, tío borde!”

 

REFLEXIÓN

  • ¿Por qué crees que le pasa esto al protagonista?
  • ¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?
  • ¿Cómo reaccionará el vecino?
  • ¿Qué consecuencias crees que tiene el final?
  • ¿Cómo crees que podrías remediarlo antes de desembocar en un final así?

EXPLICACIÓN DEL RELATO

Fenómeno denominado “Lectura del pensamiento”, es el sesgo cognitivo de creer que somos o pueden ser adivinos de lo que estamos pensando.

¿Por qué ocurre? Porque hay una comunicación ESCASA o NULA.

Para evitarlo: “Cuando me dices/haces eso, lo que me quieres decir es…”