CURSO ESTRATEGIAS PSICOLÓGICAS EN EL DEPORTE

¿Qué se encuentra en este curso?

Recursos y herramientas psicológicas que permiten a entrenadores/as y monitores/as actualizar los métodos habituales de entrenamiento, fomentar la adherencia al deporte de los usuarios, mejorar las habilidades de comunicación y optimizar tanto el rendimiento deportivo como el bienestar psicológico de las personas que participan en la modalidad deportiva que dirigen.

No se trata de que estos profesionales se conviertan en psicólogos del deporte, si no de que asuman la responsabilidad que les corresponde dentro de la parcela psicológica, porque quieran o no, tienen una enorme influencia en ésta.

  • La Psicología Deportiva como herramienta eficaz para entrenadores y monitores.
  • La motivación al deporte o ejercicio físico.
  • Habilidades sociales y de comunicación.
  • La dirección y liderazgo de un grupo o equipo.
  • El manejo de la atención y la concentración.
  • Fomento de la autoconfianza.
  • Autocontrol emocional y del pensamiento.
  • El respeto por las diferencias individuales y de género.

Sesiones

¿Por qué y para qué?

El deporte puede ser una excelente oportunidad formativa para quien lo practica, pues la predisposición tan favorable a realizarlo, ayuda enormemente a que lo que suceda en la actividad tenga un considerable impacto. Aunque puede ser un arma de doble filo, pues si no se sabe utilizar adecuadamente, la experiencia puede resultar perjudicial. La clave está en cómo se gestiona y, para ello, una figura fundamental es la del entrenador.

Practicar un deporte es algo más que diversión, es una forma de fomentar hábitos saludables, valores y recursos psicosociales que contribuirán significativamente, a la formación integral de las personas. Para conseguirlo, hay que saber reforzar adecuadamente las acciones de los integrantes, ya que esta experiencia deportiva formará a futuros entrenadores, árbitros, directivos, padres de deportistas, periodistas deportivos, futuros espectadores… Por tanto, el deporte y la sociedad se beneficiará de personas que hayan tenido experiencias positivas y que estén bien formadas.

Como señala el psicólogo deportivo José María Buceta: “Muchos de los entrenadores son jóvenes algo más mayores que sus deportistas, sin formación como entrenadores o con una formación mínima. Algunos, incluso, siguen siendo deportistas en categorías de edad superiores y todavía no han asumido que son entrenadores. En muchos casos, replican con los deportistas lo mismo que hacen o han hecho con ellos sus entrenadores, sin saber bien por qué lo hacen, ni valorar si las circunstancias lo aconsejan y, mayoritariamente, sin un mínimo método de trabajo. Para muchos, entrenar es simplemente un juego, un pasatiempo o un medio de ganar un poco de dinero para sus gastos, pero no la responsabilidad que supone influir significativamente en el presente y futuro de los deportistas que tienen a su cargo(Estrategias psicológicas para entrenadores de deportistas jóvenes, 2004, p. 12).

En parte, la problemática de esta situación se debe a la falta de entrenadores en nuestra provincia, pero no tiene que ser excusa para contratar a cualquiera, pues se le está poniendo en sus manos la integridad de muchos niños, adolescentes y adultos. Por lo que gran parte de la responsabilidad de este asunto se debe a la falta de sensibilidad de directivos, responsables de contratación o padres y madres que no exigen al menos un reciclaje o una formación complementaria a los profesionales que dejan al mando.

Puede ocurrir que un entrenador comience a trabajar con una formación muy limitada, pero lo más grave es, como sucede a menudo, que pasen meses y años y siga teniendo esa formación deficitaria. ¿Por qué se permite? ¿Por qué los propios responsables de contratación de estos entrenadores no les organizan actividades formativas? De estas reflexiones surge el presente curso, pues un pequeño municipio o escuela deportiva no tiene los recursos económicos suficientes para poder costear el reciclaje de dichos entrenadores.

En el aspecto psicológico, en primer lugar, el entrenador debe saber aprovechar la motivación inicial que tienen muchos deportistas cuando se acercan al deporte o, en su defecto, promover la motivación necesaria para que se adhieran a la práctica deportiva. Después, debe ser capaz de potenciar esa motivación en la dirección adecuada, para que sigan practicándolo. Paralelamente, se debe estar preparado para desarrollar recursos psicológicos como la autoconfianza y el autocontrol, entre otros, y valores psicosociales como, por ejemplo, ser perseverante, trabajar en equipo o respetar a los demás, que son fundamentales para el buen funcionamiento de las personas, tanto en el presente como en el futuro. Todos estos objetivos serán mucho más probables si el entrenador domina estrategias psicológicas que le permitan influir mejor en los procesos de aprendizaje deportivo, psicosocial y fortalecimiento mental de los deportistas.

Asimismo, si se potencia la adherencia al deporte de niños, adolescentes y adultos, esto va a servir como herramienta preventiva que favorezca una alternativa saludable apartándoles de otros contextos perjudiciales, como pueden ser el consumo de drogas y las “malas compañías”. Por otro lado, se ha de tener en cuenta que, a través del deporte, los jóvenes pueden obtener grandes oportunidades formativas gracias a becas de estudio y ayudas económicas que se proporcionan a los que tienen buen rendimiento, de las cuales, en muchos casos, ni deportistas ni entrenadores son conscientes de que existen y se pueden conseguir.

Por tanto, esta etapa es una gran oportunidad educativa que se ha de potenciar y no se debe desaprovechar, por lo que se debe dedicar un enorme esfuerzo a conseguir que las personas aprendan a ser buenos deportistas, que se aprovechen de los beneficios que engloba el deporte y, por último, pero no menos importante, que aprendan a ser mejores personas. Y lo más eficaz y eficiente es hacerlo a través de la formación a entrenadores que se propone en este curso.